Ropas de colores, canciones de Bollywood, restaurantes de comida india… son algunas de las palabras asociadas a los inmigrantes originarios de Bangladesh. En España conviven un total de 9.754 bengalís, según datos de junio de 2011 del Observatorio Permanente de la Inmigración, dependiente del Ministerio de Trabajo e Inmigración.
El barrio madrileño de Lavapiés es uno de los puntos más representativos de esta comunidad. En la calle Argumosa encontramos el bar El Botijo, un local de nombre castizo que hace cuatro años se llenó de color, nuevos sonidos y nuevos aromas para convertirse en un restaurante de comida india. En este local, que podría representar a cualquiera de los muchos regentados por los “paisanos”, coincidieron Hamidul, Mydoul y Mahmud. Tres camareros bengalís que se vuelven a reunir en El Botijo para contar su historia.
Hamidul Islam tiene 22 años y es el segundo de cinco hermanos. Llegó a Málaga en 2004, con su madre, a través de su padre que actualmente reside en el Reino Unido. “Pensábamos que sólo veníamos para dos años”- cuenta en un perfecto español- y ahora sabemos que no vamos a volver”.
Toda su familia, a excepción de su padre, vive en España. Su madre, junto con dos de sus hermanos pequeños, en Málaga sus otros dos hermanos en Barcelona y Valladolid. Ahora trabaja como camarero en el restaurante italiano Pizza Nostra.
Mahmud Abedin, por su parte, tiene 32 años y es el cuarto de siete hermanos, seis chicos y una chica. Entró en España a través de Grecia hace tres años. Sus hermanos continúan en Bangladesh. Actualmente trabaja como relaciones públicas en la zona de fiesta de Huertas.
Mydoul Heque es el hermano de uno de los actuales dueños de El Botijo y el único que todavía trabaja en este bar. Tiene 27 años y es el tercero de siete hermanos, cinco chicos y dos chicas. Su padre falleció y su madre y sus hermanas permanecen en Bangladesh. Llegó a España en 2007 a través de su hermano.
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“Lo que más me chocó cuando llegué- recuerda Hamidul- fueron las parejas besándose por la calle. Ahora ya estoy acostumbrado”, afirma.
Sin embargo, Hamidul quiere seguir manteniendo la tradición. “Cuando cumpla 25 años les diré a mis padres que me busquen una mujer de Bangladesh” “Eso sí, me gustaría que hablara español y que conozca a los españoles”. Mahmud dice al respecto que todavía está buscando una mujer “en España” y sonríe tímidamente cuando se le pregunta por su novia italiana. Mydoul se casa en enero de 2012 con una mujer bengalí que le ha buscado su familia y a la que ya ha conocido por teléfono. En diciembre viajará a su país para conocerla en persona y poner la fecha de la boda.”Estáis todos invitados”, anuncia con ilusión.
Respecto al futuro, Mydoul espera conseguir el pasaporte español y poder traer a su mujer. Hamidul se ha apuntado a clases de español para perfeccionar el idioma y poder optar a un trabajo mejor. “Espero poder ser empresario algún día”, afirma. “Hay que seguir buscándose la vida”, sentencia Mahmud.








mu chulo el post,eli.los protas se hacen cercanos,como si los conociera.
en serio,ta way.
Gracias, Marina! Me alegro de que te guste
Eli, gracias por incluirme en esa lista de la ‘créme’, al lado de tanto ilustre.
Qué bueno conocer un poquito más de todos estos esforzados migrantes. Recuerdo que en Lavapies había incluso un videoclub de pelis de Bollywood. Una vez pensé hacer un reportaje amplio de ‘Madristán’ sobre las comunidades pakistanís, indias y bengalís. Me apasiona mucho, pero al final no tuve el tiempo ni la energía suficientes para llevarlo a cabo. Veo que tú sí estás bien conectada con ellos… ¿y con ellas?
Un fuerte abrazo. Ánimo.
Dani
P.D.: Allá quedaron aquellos días en una cosa llamada ‘prisacom’. jeje.